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Estrategia Nacional de Biodiversidad

MARN

La vida en nuestro planeta se expresa en la gran diversidad de especies (animales, plantas, hongos, bacterias), en las variaciones dentro de cada especie o diversidad genética, y en los distintos ecosistemas, tales como: tierras cultivadas, bosques, desiertos, matorrales, pastizales, ríos, quebradas, lagos, lagunas, esteros, bahías, mares e incluso  ecosistemas urbanos como parques y las mismas ciudades.

La extraordinaria diversidad biológica o biodiversidad presente en los ecosistemas, especies y genes que se encuentran dentro de nuestro pequeño territorio es un patrimonio nacional y mundial de innegable importancia económica, social y cultural que merece ser objeto de atención especial.

La Estrategia Nacional de Biodiversidad 2013 reconoce que la degradación ambiental y los factores que la generan, junto con el cambio climático, son las principales amenazas a la biodiversidad en El Salvador.

Además, considera que al revertir la degradación ambiental no solo se mejoran las condiciones para conservar nuestra riqueza biológica, sino que también se reduce la enorme vulnerabilidad del país frente al cambio climático.

La Estrategia Nacional de Biodiversidad 2013 se articula alrededor de tres ejes fundamentales: Integración estratégica de la biodiversidad en la economía; restauración y conservación inclusiva de ecosistemas críticos, y biodiversidad para la gente.

Cada uno de los ejes tiene sus líneas prioritarias de acción. El eje de integración estratégica de la biodiversidad en la economía incluye: la agricultura (café, cacao, frutales, granos básicos y ganadería); la pesca y acuicultura; y el turismo.

Por su parte el eje de restauración y conservación inclusiva de ecosistemas críticos, las líneas prioritarias son los manglares y ecosistemas de playa; ríos y humedales; y bosques  de galería y otros ecosistemas boscosos.

El tercer eje biodiversidad para la gente prioriza el rescate de prácticas tradicionales de conservación de los recursos genéticos; derechos de aprovechamiento de los recursos biológicos y opciones económicas locales.

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Artículos

MARN presenta la Estrategia Nacional de Biodiversidad

Audios

Discurso de Ministro de Medio Ambiente, Herman Rosa Chávez


Partcicipación de Viceministra de Medio Ambiente, Lina Pohl


Estrategia Nacional de Biodiversidad


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Zafra Verde

MARN

Zafra Verde

El Salvador tiene una historia larga de ocupación e intervención humana y su territorio lo conforman complejos mosaicos que pueden incluir parches boscosos, fincas cafetaleras, matorrales, pastizales, cultivos de maíz y frijol, cañaverales, entre otros. A pesar de la gran diversidad de ecosistemas que tiene el país, las tierras utilizadas por la actividad agropecuaria o agro-ecosistemas se han expandido hasta ocupar el mayor porcentaje de la superficie del territorio.

Los agro-ecosistemas están fuertemente conectados con los otros ecosistemas, por lo que las prácticas agropecuarias influyen mucho en el estado de todos los ecosistemas en El Salvador.

Esas prácticas, por lo general, han sido bastante degradantes. El resultado ha sido deforestación y degradación de las cuencas al punto que es muy poca el agua que se infiltra y la capacidad de retener el suelo es tan limitada que aun lluvias “normales” agudizan la formación de cárcavas y pueden provocar deslizamientos masivos de tierra; la carga de sedimentos en los ríos dificulta su uso para agua potable y termina azolvando los sistemas de riesgo, drenajes, presas hidroeléctricas, canales de acceso a los puertos, los canales naturales de los manglares, sin mencionar los impactos de las inundaciones y daños a la infraestructura social.

La dinámica reciente de deforestación y la expansión de algunos cultivos como la caña de azúcar ha sido motivo de especial preocupación tanto de la sociedad salvadoreña, como del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

En el diagnóstico para la elaboración de la Política Nacional del Medio Ambiente 2012, se pone de relieve la gran preocupación de la población, especialmente en el Bajo Lempa (Jiquilisco), por las prácticas agrícolas relacionadas con la caña de azúcar, como la quema de caña de azúcar y el uso de madurantes y agroquímicos. Estas son perjudiciales para la salud, además de dañar otros cultivos y los recursos naturales como el agua, la vegetación y especies animales.

El abordaje de la problemática de la quema de caña incluye encontrar alternativas económicas y tecnológicas que faciliten el tránsito hacia una zafra verde más extendida y vinculada a los procesos productivos de forma permanente.

La zafra es el periodo que dura la cosecha e industrialización de la caña de azúcar. Inicia en noviembre y finaliza en abril de cada año. La zafra verde se refiere a la cosecha de la caña de azúcar, sin quema previa del cañaveral. Su implementación conduce a un sistema de manejo del cañal más sustentable con el ambiente y las poblaciones vecinas a los campos productivos.

Zafra Verde

La corta en verde se puede hacer tanto de forma manual, como mecanizada, pero su modalidad está sujeta a diversos aspectos, como la disponibilidad de maquinaria y de la mano de obra, la topografía del terreno y la cantidad de personas que se dedica a esta labor, entre otros.

Los efectos nocivos que produce la quema de la caña sobre los ecosistemas, los medios de vida y la población cercana, llevaron a que el MARN y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) unieran esfuerzos para reducir esta práctica. De esta manera, en julio de 2011 se inició un proceso de diálogo entre ambos Ministerios con el Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera (CONSAA) y la Asociación Azucarera Salvadoreña. Entre ellos acordaron que para la zafra 2011-2012 se cortaran en crudo 2,500 manzanas en todo el país.

Las áreas cosechadas en verde fueron un total de 355 unidades productivas, ubicadas en 12 departamentos del país y en 59 municipios. Del total de área cosechada entre manual y mecanizada, el mayor porcentaje se ubicó en el departamento de Usulután (29.0%). Esto permitió a su vez identificar una serie de variables que inciden en la producción del cultivo, estas son: tecnológicas, sociales, económicas, culturales, sobre las que debe trabajarse para avanzar hacia prácticas más sostenibles.

Uno de los temas sensibles identificados es el del rastrojo que queda en el área una vez hecha la corta, ya que la cantidad es significativa y al no tener una alternativa de uso en el corto plazo, se convierte en muchos sitios, en fuente de combustible para quemas indiscriminadas.

Para la actual zafra, 2012-2013, la cantidad comprometida por los seis ingenios (Compañía Azucarera Salvadoreña, Ingenio El Ángel, Ingenio Chaparrastique, Ingenio La Cabaña, Ingenio Central Azucarero Jiboa, Ingenio La Magdalena) es de 7,500 manzanas, la mayoría ubicada en la franja costera del país, en sitios que presentan una fuerte sensibilidad ambiental y social. Es decir, donde se encuentran ecosistemas frágiles como humedales, arrecifes, manglares o áreas naturales protegidas y, asentamientos y poblaciones colindantes o cercanas.

Las áreas que se cortan en verde, son monitoreadas por el MARN en coordinación con los ingenios. Para ello, se hace un levantamiento de información básica con el propietario del cañal o el técnico del ingenio, con caporales y rozadores, se toman fotografías y coordenadas geográficas para su posterior ubicación. Asimismo, como parte del diálogo, se sostienen reuniones periódicas con el sector azucarero, a fin de definir los siguientes pasos a realizar para ampliar la zafra verde.

Recurso Costero Marino

MARN

En el área de Recurso Costero Marino el MARN aplica la Ley del Medio Ambiente, en el ordenamiento y gestión de ecosistemas y recursos costero-marinos, así como la Ley de Áreas Naturales Protegidas, en el ordenamiento de bosques salados y Áreas Protegidas Costero Marinas.

El MARN implementa un Plan Estratégico para la biodiversidad Costero Marina que contempla un giro sustancial en la visión respecto a los recursos costero marinos, en particular áreas marinas protegidas como: el Área Natural Protegida Los Cóbanos, el Área Natural de Barra de Santiago, Área de Conservación de Bahía de Jiquilisco y la Bahía de La Unión.

Se promueve el ordenamiento ambiental de toda la franja costera y la adopción e implementación de lineamientos estratégicos y políticas para el desarrollo de investigaciones y estudios de los recursos costero marinos; orienta el accionar de las entidades públicas, así como de los otros actores del sector privado.

Genera conocimientos y propuestas por medio de estudios sistemáticos que conduzcan a la elaboración de estadísticas e indicadores que permitan ese ordenamiento ambiental, la buena gobernanza y sostenibilidad de las zonas marino-costeras; adopción de medidas preventivas y protectoras de los recursos naturales marino-costeros, vinculadas al aprovechamiento sostenibles de los ecosistemas y sus recursos biológicos.

Actualmente, se impulsa un nuevo modelo de gestión de los ecosistemas prioritarios, en particular los Bosques Salados, a través de una caracterización ecológica de los manglares y el desarrollo de un programa de conservación específico. Este programa iniciará con un componente de restauración y la revisión de los criterios aplicados para el otorgamiento de concesiones y autorizaciones de actividades, obras o proyectos en bosques salados, que permitirá establecer una nueva política institucional que garantice un uso adecuado del ecosistema, sin desequilibrar su integridad funcional y su productividad.

Vida Silvestre

MARN

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales orienta, promueve y coordina las acciones nacionales tendientes a conocer y proteger los recursos biológicos del país, a fin de lograr su conservación y uso sostenible.

Promueve la implementación de la Estrategia Nacional para los inventarios de la Biodiversidad, y realiza un trabajo directo a través de la caracterización ecológica de los ecosistemas prioritarios y establecimiento de indicadores.

En las acciones de reglamentación cabe destacar, la aplicación de la  Ley de Conservación de Vida Silvestre y Ley del Medio Ambiente en su articulado relacionado.

El MARN funge como Autoridad Científica para la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES).

El Ministerio ejecuta proyectos de estudio y gestión de los recursos biológicos, que permiten obtener información sobre el inventario, estado de conservación y trabajos de monitoreo y rehabilitación de especies amenazadas, así como la sistematización de información generada. Además, actualiza periódicamente los listados de especies amenazadas o en peligro de extinción.

 

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